viernes, 15 de julio de 2011

EN LAS ALTURAS

La gente, los coches, los autobuses, los arboles, las calles... Todo esta allí abajo, todo a vista de pájaro parece insignificante, como si de una maqueta se tratara, como si tuviese vida propia, y desde la planta 17, sentado en el sillón pegado a la cristalera, creo por un segundo que soy yo el que lo maneja, quien marca su destino...

Recupero la consciencia y me doy cuenta que soy un simple hombre, así que acabo de decidirlo ¡¡Subimos a cenar a la planta 31!! Por si acaso cuanto mas alto mas controlo la ciudad que a mis pies se desnuda ante mi vista.

Que conste no quiero hacer la competencia a ningún dios, ellos no tienen suficiente nivel.


E. Durruti

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